
Cumplimiento del RGPD · Infraestructura europea
Sube una demanda, un contrato o un expediente. Anonimizator detecta los datos personales, los sustituye y te devuelve el mismo documento —con su formato intacto— listo para compartir, publicar o usar con cualquier IA.
Lo que te llevas
Anonimizator no es «una IA para abogados». Es una herramienta que hace una sola cosa y la hace entera: quitar los datos personales de tus documentos para que puedas trabajar con ellos sin comprometer a tu cliente ni a tu despacho.
Los datos personales dejan de salir del despacho sin control. Cada documento sale con su acta de anonimización: qué se detectó, con qué modelo y cuándo. Eso es exactamente la prueba de diligencia que exige el principio de responsabilidad proactiva del artículo 5.2 del RGPD.
Las sanciones del RGPD llegan a 20 millones de euros o al 4 % de la facturación anual (art. 83.5). Y por debajo de eso está lo que de verdad duele en un despacho: la queja de un cliente, el expediente de la AEPD y la sanción disciplinaria del Colegio por vulnerar el secreto profesional.
Anonimizar un expediente de veinte folios buscando nombres uno a uno son cuarenta minutos largos. Con diez expedientes a la semana, son más de seis horas. Al mes, casi una semana de trabajo facturable tirada a la basura.
Un escrito de veinte páginas queda listo en menos de diez segundos. Y puedes soltar diez a la vez. No es una mejora del proceso: es que el proceso deja de existir.
Una vez el documento no tiene datos personales, deja de haber tratamiento sujeto al RGPD. Pégalo en ChatGPT, en Claude, en Gemini o donde quieras: ya no hay nada de tu cliente dentro.
No se reconstruye el documento: se sustituye dentro del original. Estilos, tablas, notas al pie, numeración y márgenes salen exactamente igual que entraron. En PDF, además, con redacción real: el texto se elimina del fichero, no se tapa con un rectángulo.
No hace falta renunciar a las herramientas que ya te ahorran tiempo. Hace falta que el documento llegue a ellas sin datos de tu cliente dentro.
Con un plan personal, el documento se trata en servidores de Estados Unidos. Sin contrato de encargado y sin garantías del artículo 44 del RGPD.
Y antes de eso, la queja del cliente, el expediente de la AEPD y la sanción del Colegio por vulnerar el secreto profesional.
Cuarenta minutos por expediente de veinte folios. Al mes, casi una semana de trabajo facturable perdida.
La mayoría de herramientas tapa el texto en el PDF y lo deja debajo. Se recupera copiando y pegando.
Detección en modelos abiertos alojados en la Unión Europea, en modo sin retención y con contrato de encargado del tratamiento firmado.
Qué se detectó, de qué tipo, con qué modelo y el hash del fichero. Tu prueba de diligencia si la AEPD pregunta.
Un escrito de veinte páginas en menos de diez segundos. Puedes soltar diez a la vez y se procesan en paralelo.
En PDF el texto se elimina del fichero de verdad. En Word se sustituye dentro del original: estilos, tablas y notas salen igual que entraron.
Vamos por partes
Hoy hay miles de abogados en España que pegan una demanda entera en ChatGPT para que se la resuma, suben un expediente a Claude para que les prepare el interrogatorio, o le pasan a Gemini un contrato con el DNI y el domicilio del cliente dentro. Y lo hacen desde su cuenta personal, la de veinte euros al mes.
Y aquí viene lo que casi nadie te ha dicho: el plan que tú has contratado —los 20, los 100 o los 200 euros al mes— no incluye contrato de encargado del tratamiento, y tus datos se procesan en servidores de Estados Unidos. No es un descuido del proveedor: es que el plan personal no está pensado para eso. Está pensado para que un particular resuma un correo, no para que un abogado le meta el expediente de un divorcio con menores.
¿Se puede cumplir con esas herramientas? Sí, pero por otra puerta: plan de empresa o API, con el contrato de encargado firmado, la residencia del dato configurada en Europa y el modo sin retención activado. Es decir, otro producto, otro precio y una configuración que hay que montar y mantener. Para un despacho pequeño o mediano eso no sale a cuenta, y por eso casi nadie lo tiene.
Mientras tanto, cada vez que pegas un escrito en el chat de tu cuenta personal se acumulan tres incumplimientos a la vez, y los tres son reales:
A eso se suma lo que en los planes de consumo suele estar activado por defecto: que la conversación se conserve, que pueda ser revisada por una persona para control de calidad y, según el proveedor y el plan, que se use para mejorar el modelo. Puede que tú lo hayas desactivado. La pregunta incómoda es si lo han desactivado los cinco compañeros de tu despacho.
Y hay una cosa más, que es la que de verdad debería quitarte el sueño: ese documento no es tuyo. Es de tu cliente. Tú no puedes autorizar su tratamiento por un tercero. Él no ha firmado nada. Ni siquiera lo sabe.
Tres cosas, y ninguna más
Cuando subes un documento, ocurren tres cosas y ninguna más.
Primero, se detecta sin inteligencia artificial. Casi la mitad de los datos personales de un escrito jurídico —DNI, NIE, CIF, IBAN, número de la Seguridad Social, matrícula, referencia catastral— se pueden identificar con reglas y con su dígito de control, sin que intervenga ningún modelo. Eso se resuelve en el servidor, en milisegundos y sin coste.
Segundo, lo que necesita contexto lo mira un modelo abierto alojado en la Unión Europea. Los nombres, las razones sociales, las direcciones escritas en prosa y los datos sensibles del artículo 9 del RGPD —salud, ideología, antecedentes penales— no se detectan con una expresión regular: hacen falta modelos de lenguaje. Para eso usamos Nebius Token Factory, un proveedor europeo de infraestructura de IA con centros de datos en Finlandia y Francia, certificado ISO 27001 y SOC 2 Tipo II, en modo sin retención: ni las peticiones ni las respuestas se almacenan ni se reutilizan para entrenar.
Y aquí está el detalle que lo cambia todo: ese modelo no reescribe tu documento. Solo devuelve una lista de entidades detectadas. La sustitución la hace después nuestro motor sobre el fichero original, posición por posición. Por eso el texto no se altera, el formato sobrevive y el modelo no puede inventarse nada.
Tercero, se sustituye y se borra en el acto. El documento anonimizado se te entrega junto con un Excel de equivalencias y un acta de anonimización. El original se elimina de nuestros servidores en cuanto termina el proceso, y el documento anonimizado no llega a guardarse: viaja en la propia respuesta hasta tu navegador. Cuando la petición acaba, en nuestros servidores no queda ni el uno ni el otro. De los datos personales que se detectaron tampoco guardamos el valor: solo el tipo y la etiqueta con la que se sustituyeron.
El resultado práctico es sencillo. Anonimizas aquí, en treinta segundos, y a partir de ese momento el documento ya no contiene datos personales. Sin datos personales no hay tratamiento que proteger, no hay transferencia internacional que justificar y no hay secreto profesional que se pueda vulnerar. Y entonces sí: úsalo con la herramienta que te dé la gana.
Míralo funcionando
Un buscar-y-reemplazar borraría el importe y la cita legal. Anonimizator entiende qué identifica a una persona y qué es el fondo del asunto.
Que D. Juan Antonio Pérez Molina, mayor de edad, con DNI 45.892.113-Y y domicilio en la calle Serrano n.º 47, 3.º B, 28001 Madrid, interpone demanda de reclamación de cantidad frente a Inversiones Delta Sur, S.L., con CIF B-87456323, por la transferencia de 34.500 € ordenada el 12 de marzo de 2024 a la cuenta ES91 2100 0418 4502 0005 1332, sin que a fecha de hoy se haya prestado el servicio contratado. Resultan de aplicación los artículos 1101 y 1124 del Código Civil.
Infografía 1 · El problema
No es que la herramienta sea mala. Es que, en su versión normal, el documento viaja fuera de la Unión Europea y puede quedarse guardado. Y ese documento no es tuyo: es de tu cliente.
Infografía 2 · La solución
Todo el proceso ocurre dentro de la Unión Europea, sobre modelos abiertos que corren en Finlandia y que no guardan absolutamente nada de lo que les mandas.
Infografía 3 · El detalle
Un documento anonimizado que ha perdido las cuantías, las fechas procesales o las citas legales no sirve para nada. La gracia está en la línea que separa una cosa de la otra.
Un escrito de veinte páginas queda anonimizado en unos segundos. No en cinco minutos mirando una ruleta.
No se reconstruye el documento: se sustituye dentro del original. Estilos, tablas, notas al pie y numeración salen igual que entraron.
La mayoría de herramientas pinta un rectángulo negro encima y el texto sigue ahí debajo. Aquí se elimina del fichero.
Lo que no se cuenta, no se filtra
Crear la cuenta lleva veinte segundos y no pedimos tarjeta. Sube una demanda tuya, mira qué detecta y decide tú si te convence.